sábado, 17 de abril de 2010

disparos de lucidez: #45

Che, avisenle a Rizzuti -el hombre con más buena suerte y más mala suerte del mundo- que antes de fijarse si puede ir al mundial, pague todo lo que gastó su mujer con la tarjeta del Banco Galicia.-

viernes, 16 de abril de 2010

disparos de lucidez: #44

Hay una cosa peor a que te regalen algo que no te gusta.
Que te regalen algo que no necesitás.
Te sentís obligado a darle uso, a sentir que lo necesitás, que es un problema tuyo, sí, seguro, si todos lo usan, debo ser yo.
Con el amor sucede algo muy parecido.-

miércoles, 14 de abril de 2010

collas

Sábado a la noche y no sé por qué, detengo el virulento zapping en un canal de cable que transmite la repetición del festival de Cosquín. Sobre un escenario, un conjunto de collas bailan su felicidad televisiva: son un grupo de coloridos hombrecitos demasiado abrigados, que se festejan entre ellos, saltan, sonríen, tocan sicu y charango. Mientras un inexplicable campo magnético impide que cambie de canal, la danza ridícula hace un foco infeccioso en mis tripas desacomodadas, mientras intento dilucidar con quién carajo debés estar cogiendo en el instante en que fantaseo con estrechar un fusil con las rodillas, saborear la punta del cañón y gatillarme la peluca en lo más alto de las sierras cordobesas. Entre un brote de cólera que no admite proporción y una canción que ahora reconozco -Carnavalito: lugar común que fastidia hasta a la pachamama-, aprieto un botón del control remoto para cambiar de canal y no pasa nada. Vuelvo a intentarlo. Nada. Golpeo el control, saco las pilas y pongo las del reloj despertador, pero sigo sin poder cambiar, la transmisión sube muy de a poco el volumen, entonces arruino mi comodidad, me estiro y retuerzo para llegar al televisor y poder cambiar de canal con los pies, pero no se cambia, la tele está poseída, la reputísima televisión está clavada en un canal que nunca quise ver, y ni apagarla puedo, la desconecto y sigue prendida, y siguen también los collas que improvisan una fiesta norteña sin fiesta, y vos que seguís enfiestada con ese pelotudo, y yo acá, sodomizado por las entrañas autóctonas de la cultura popular.-
.
.
(imagen extraída de aquí)

martes, 13 de abril de 2010

incisivo

Cobrar por hacer lo que a uno le gusta, lo que de todas formas haría gratis aunque no haya incentivo económico, hacerlo por pura devoción a los colores de la camiseta de un club sin rachas ni trofeos pero con ídolos, hacerlo sin la remota idea de que a alguien le importa y que incluso ese alguien está dispuesto a remunerarlo, a financiar un delirio, a bancar una serie de imprudencias, de accidentes, porque escribir es tropezar sobre palabras, envalentonarse, y que a uno le paguen por eso, suena como un poco estúpido ¿no?, ¿a quién se le ocurre? Recibir dinero a cambio de hablar con gente, de hacer algo de todos los días, así como sin muchos motivos para hacerlo, uno crea una situación que a veces resulta, y otras veces no funciona y se imprime, y por eso cobra, por ser un insolente, un curioso, entrometido, insistente, beligerante, incisivo, seductor, por crear una ficción entre dos personas, romance de circunstancia, por conveniencia, durante una o dos horas en las que corre la cinta y la luz roja es una amenaza, para el otro, claro, nunca para uno, que además de ser verdugo de los dichos de un tercero, cobra por eso, por hacer lo inevitable que es escribir, y que escribir sea un trabajo y que ese trabajo sea tan divertido, vivir de algo divertido y llamarlo trabajo, eso sí que es una verdadera vergüenza.-
.
.
(imagen de nnn.-)

domingo, 11 de abril de 2010