jueves, 21 de julio de 2011

posguerra

Ya esta, ¿ya está? ¿ya pasó? Terminó la gloria con un cero a cero que no abre lugar a dudas, y ahora queda la rubia dormida sobre mi brazo izquierdo -pesa la cabeza de la rubia, me corta la circulación- y su amiga -más simpática que atractiva- que como si no me hubiese dado cuenta, se encerró en el baño a tomar el vino blanco que robó en un supermercado chino. Quedo también yo y dos horas del turno tramposo en el albergue al que me vi arrastrado a caer para no hacer nada. Serán dos horas crueles, en las que procuraré amortizar los 120 mangos abonados con tarjeta de descuento -incluyó un dudoso tostado de dudoso jamón y queso-, y entonces miraré sin ganas una porno violenta con escenas y poses que la gente normal ni sueña interpretar en su casa. También voy a escribir ese puto mensaje de texto que siempre quiero mandarte y borro una y otra vez y otra vez, porque mandarlo a las dos de la mañana sería muy barrilete, adolescente, desesperado. No podría explicarte que mirá, te escribo porque terminó la fiesta y me quedé haciendo de Conchita en la habitación del telo, y sí, una de las chicas ya está dormida y la otra creo que abraza el inodoro. No da, y además no resultaría, porque vos esperás un buen gesto, una locura romántica sin borra de chiste ácido, y a mí sólo se me ocurre describirte vía mensaje de texto este cuadro acabado: retrato de la posguerra desvelada.-
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(imagen extraída de aquí)

3 comentarios:

xeas dijo...

chabón, q lindo q escribís. Buenísimo el texto!!!! donde queda el telo?

Anónimo dijo...

buenisimo este texto y "una y otra vez, y otra vez", ya lo habia leido en algun otro momento jaj._

Sabrina Avell dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.