lunes, 19 de julio de 2010

astreintes

Mujer que cae a la Facultad de Derecho -suerte de circo multiétnico, cultural y democrático- en calzas, es mujer que busca fiesta jurídica, pide orgía legal con rigor académico, solicita -previo requerimiento ante autoridad competente y habiendo agotado la vía administrativa- murra procedimental y partuza bajo apercibimiento de astreintes. Porque mujer que aparece con calzas negras entalladas -corriendo riesgos en las inmediaciones de Recoleta y desbalanceando la generosa proporción de 3 hombres por cada 10 mujeres en la santísima sede de Abogacía en la UBA-, lo que en verdad hace es motivar al sexo masculino a morfarse las dos horas reglamentarias de un curso intensivo en invierno. Es decir: mujer que luce calzas y sube las escaleras y mira y sonríe como si no estuviera en la Facultad a las 9 de la mañana y como si no hiciera frío y como si no llevara esas calzas sobre ese cuerpo digno de promover acción de inconstitucionalidad, es inspiración sorpresiva en medio de los comentarios homofóbicos de dogmáticos profesores de dudosa ética que comparan al casamiento gay con el capricho de unir a una jirafa con un ser humano, entre las acotaciones pelotudas de freaks adictos al moralismo berreta y las consignas políticas que sólo interesan a los que se reparten la torta presupuestaria. Entre toda esa melange, la cordura de una mujer en calzas -la cordura de unas calzas 80% algodón, 17% poliester y 3% de meimportauncarajoquemevean- rompe con un protocolo en decadencia.-
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(imagen extraída de aquí)

3 comentarios:

anJo dijo...

hmm... compraría calzas negras entalladas, pero cursar en Avellaneda lo hace un poco complicado -en caso de llegar a causar el mismo efecto, claro está-.
Lo mío no es prejuicio entonces, deduzco, es envidia

Mariana dijo...

Poder calzar, dejarse calzar: calzas...
lindísimo

Nicolas Ierino dijo...

Que buen post. Totalmente.