viernes, 2 de julio de 2010

raid

En pleno raid sexual, entre la euforia de periodistas adictos al café doble de máquina y el coqueteo -finísimo fernet con cola rebajado con agua de la canilla- de las prenseras devotas del hoy por tí mañana por mí, en el lío envolvente y las burbujas del jacuzzi de habitación de telo venido a menos en el corazón de Once, frente a un cuerpo de mujer a estrenar y un preámbulo repetido y que no quiero ni oír, en ese lugar común -como el sexo, el tabaco y una porno que humilla lo más sagrado de mi propia intimidad- yo juro que te vi. Fuiste un reflejo en el vapor del momento, pude ver tus ojos casi verdes, tu expresión de aburrimiento crónico, y qué carajo hacías ahí, sin que nadie te llamara, tu cara de discapacitada emocional frente al placer de abordar una mujer muy diferente a vos. Por qué te apareciste, justo en ese momento en que yo me había despejado, colgado los timbos y aflojado el nudo de la corbata para pasar un instante de gloria -remunerada por hora (pero gloria al fin), made in los escondites más lúgubres a los cuales hay que llamar pero no ir a ver, cual rotisería clandestina en un sucucho de Mataderos-, y te apareciste, yo estaba tan bien, tan pero tan en la cima que hasta me dio pena decirle una y otra vez tu nombre y sin haberme confundido.-
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(imagen extraída de aquí)

2 comentarios:

Manu dijo...

Como siempre, muy bueno colega.

Cynthia dijo...

Caí en tu blog por esas casualidades de esta vida causal. Me bastaron tres líneas para ser adicta a tus letras. Nada... FELICIDADES.