lunes, 27 de junio de 2011

cogollos

Cómo vas a dormir esta noche. Cómo dormiste ayer, en qué posición y qué punto de la pared escogiste para fingir que te quedabas dormida. Si lograste dormir, contame si lo hiciste como cualquier otra noche en que volvés de gira con amigas y cogollos de obsequio. Quiero detalles del momento en que entraste a tu casa,  tropezaste con el diario escurrido bajo la puerta y dejaste los tacos altos a un lado del sillón del living para luego caminar hasta tu habitación a oscuras y en puntas de pie, y una vez allí, desnudarte en silencio y camino a la cama, en donde tendiste la ropa interior sobre la silla de tu escritorio, acunaste los aros en un neceser antes de acostarte y clavar la vista en el techo impregnado de unas cuantas luces filtradas por las persianas. Negame que haya sido así. Que cuando fuiste al baño -sentiste en el pecho la presión de la angustia y una pregunta visceral- sé que te miraste al espejo para buscar una sonrisa ofensiva, la certeza de que yo te haya visto más linda, más grande, más inteligente. Y todo eso -seguro- pasó ayer. Entonces contame ahora cómo vas a dormir esta noche y la que viene, y la que viene, y la que viene, sin pensar que tal vez, desde mi casa yo me pierdo con las mismas luces en el techo.-
.
.
(imagen extraída de aquí)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaj, me gusto. Lo sabia.-

:Isza: dijo...

Que poema!! no se ni como cai aqui, pero me encanto...

saludos! =)