lunes, 8 de agosto de 2011

albahaca

Vas a estar sola sin mí. Helada y sola. Ya no voy a cuidarte ni a procurar que llegues bien a tu casa: en caso de que se te insinúe un obesísimo taxista fumador de albahaca y con olor a chivo, no será un asunto mío. Si se terminó la beca poligámica que fueron nuestras charlas de amantes que se quieren de palabra, sabrás entonces que te haré doler el tiempo que ya no pasemos juntos. Espero que sufras. Que quieras morirte, y que te hundas en la depresión de no conseguir ni matarte, por cobarde. Si no es conmigo, que no sea con nadie. Y que te lluevan mis demonios. Que se te tape el baño y se te llene el cepillo de dientes con los inmundos microbios de las publicidades de detergente con lavandina y que se te rompa la cerradura y te quedes presa en la soledad de tu sillón con pelos de perro y sin mí. Eso: que sientas el peso de ya no tener mi compañía. Que te aburras del sexo maratónico. Que se te caigan las tetas, te tiemblen las piernas y se vuelva a escapar tu libido siempre famélica. Yo no voy a salir a cazar tu deseo perdido para que luego lo recicles con un tipo que ni conozco. Procurá que no fallezcan las plantitas que te regalé y que fueron descarte en una punta de tu balcón. Aunque sé que esas putas plantas también van a secarse. Espero que veas lo que conseguiste y que notes la diferencia, y que sea esa diferencia la que te obligue a volver con tu afecto cansado y bulímico.-
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(imagen extraída de aquí)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuanta perra dando vuelta por ahi.

Anónimo dijo...

Me hace acordar al resentimiento de Oliverio Girondo
"Que los ruidos te perforen los dientes..."

Marina Agra dijo...

Qué reaccione, Dios mío!

xeas dijo...

Son todas putas. Me tengo q acordar que está este texto para cuando me pelee