viernes, 21 de octubre de 2011

octubre

Te engañé el día de la lealtad peronista. Sé que para vos no significa demasiado porque sos apenas una tibia radical que le fue infiel al puñado de novios que tuviste, pero para mí es importante haber faltado al compromiso de nuestro afecto bolchevique. Haber estado dentro de otra mujer el 17 de octubre -justo un 17 de octubre, San Perón tenía que ser-, se me hace como una doble falta. No tengo ni la más mínima raigambre peronista, pero entiendo a la lealtad como algo más que el respeto a un símbolo partidario. La lealtad es esto. Nosotros fuimos una fórmula que no llegó a las primarias, un binomio con altas aspiraciones y bajo nivel de convocatoria. La única urna que nosotros podemos llenar, es la que viene acompañada por la procesión y las coronitas de flores. Seamos sinceros: esto no funcionó. Me hago cargo de mi falta en ese memorable 17 de octubre en que hubo un albergue transitorio, tres prostitutas para una moción por unanimidad y un sexo inconstitucional, pero eso no quita el fracaso de la dupla que supimos formar hasta que nos rendimos. Somos una izquierda vencida, irrepresentable, irresponsable e irreverente. Así me gustaste, y así te dejo: lealtad es también tener los huevos para bancarse las armas que empuña la soledad cipaya, gorila y golpista.-
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(imagen extraída de aquí)

2 comentarios:

Ana dijo...

Cómo duele el sexo inconstitucional.

Me gusta mucho tu blog. Un beso.

Claudia dijo...

Sencillamente genial. La deslealtad en el día de la lealtad. Felicitaciones!