miércoles, 28 de abril de 2010

AFIP

No me dijiste ni feliz cumpleaños, ni en mi propio cumpleaños me dijiste feliz cumpleaños, y así, casi por default, cual AFIP con los contribuyentes no recategorizados, te ubicaste solita solita en esa incómoda lista de ex-amantes extenuadas y extemporáneas, que sin el menor reparo se atreven a desafiar hasta lo más digno de la cama y los buenos momentos y se olvidan de un mero empleado administrativo del afecto promiscuo, porque no vas a negar que tuvimos choques magistrales en albergues transitorios del Conurbano profundo: si lo nuestro no fue una trampa de lo más glorioso, que la gloria se haga presente y me baile un zapateo americano en el marote, que durante tanto tiempo -casamientos, reuniones de amigos e incluso cumpleaños ajenos- fuiste vos la socia mayoritaria de la bailanta más tumba que se haya montado en alguno de los bulos de mi cabeza. Y me encantó. Fuiste también oradora honoris causa del contrafrente de mis ilusiones, y creo que por todo eso deberías al menos tener la delicadeza de marcar -incluso contra tu voluntad- el número de mi teléfono que no tengo dudas que todavía conservás, porque no sos de tirar nada, y si por esas cosas dejaste prófugas las visitas tan nuestras en que fumábamos y nos mentíamos con proyectos a largo plazo, te diría que recuperes la dignidad perdida y aunque más no sea, te la juegues con un mensaje de texto -es tarde, sí, pero nunca es tarde(?)-, si es que aún te interesa que el año que viene, yo -desembarcando a las puertas de las doce de la noche, frente a la torta que siempre prepara mamá y antes de soplar la velita- vuelva a relojear el celular en busca de tu nombre y del recuerdo de una mujer a la que no le queda grande pasar por el toilette de Damas.-
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(foto extraída de aquí)

lunes, 26 de abril de 2010

ad eternum

No me preocupa ubicar un cuerpo que acompañe sin estorbar durante las películas del sábado por la noche. Tengo claro que, como llegaste vos en su momento, vendrán más y mejores candidatas a ejercer derechos que hoy sólo se arrogan un puñado de amigos borrachos de vodka con Cepita de durazno. Sí me perturba saber cómo -cuándo, dónde- voy a recuperar la credibilidad que arrastré hasta llegar aquí. No podría culpar a la próxima mujer por no creer en ninguna de mis promesas. Dirá que lo dije tantas veces, que insinué tantas relaciones a plazo fijo, que ningunee tantos vestidos de tantas novias improvisadas, que una más, por una vez más que diga que sí, que acepte casi para no mirar a los ojos, ella no se ofenderá por mi educación de complaciente, pero sabrá que hay grandes chances de que ella en un breve lapso pase a formar parte del scout de amantes resentidas evadidas. Ella entenderá, sin sentir que mi falta de confianza en mí es un obstáculo para pasarla bien. Y no me preocupa que ella me crea, sí me inquieta esperar así ad eternum, vivir con la expectativa de volver a querer como al principio, sin saber que uno tiene a mano el premio consuelo de que si no es ella, será la próxima: me molesta no asociar el fracaso con la frustración.-
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(imagen extraída de aquí)

viernes, 23 de abril de 2010

disparos de lucidez: #47

Como no funcionó siendo amantes, algún día voy a ser tu abogado.
De una u otra forma te acuesto.-

jueves, 22 de abril de 2010

erógeno

Volviste con él: me juraste que no lo harías, divulgaste hasta lo más intimo de sus miserias en la cama y por el contrario, te acercaste a mis bondades, amenazaste con aparecer en la fiesta de 15 de mi hermanita y me obligaste a poner al tanto a mi mamá de que a vos no te gusta el pescado -como advertencia por si se te ocurría caerte de sorpresa-, y pese a todo, a tus promesas de adicto en rehabilitación y a que nutriste tu discurso diario a base de despotricadas contra su intolerable nivel de infidelidad e hiperhidrosis, no conforme con que roncara, con que te hayas rebajado a vociferar en cada esquina tu vida horrible con un tipo más horrible incluso que tu propia vida, insatisfecha con tu condición de mujer sola post 30 sin hijos, volviste con él. Sólo me queda pensar que la remake de tu fracaso es una muy alevosa tocada de orto hacia mí, pero no me refiero a esas tocadas de orto que sabés que me gustan -acercamiento erógeno, nalgadas en pleno pre play, antesala de un sexo exquisito y a la puerta del sadomasoquismo-, hablo de un pellizco, más parecido a una patada en el orto que a una caricia, un gesto imprudente y de la más baja estofa, actitud que te vuelve inverosímil, una mujer de manual, ridícula, un bufón de canal de cable, a vos te vuelve todo eso y a mi me torna un resentido y a mucha honra.-
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(imagen extraída de aquí)

martes, 20 de abril de 2010

rodillas

La gente no le teme al dinero. Es papel. Huele bien. Está socialmente aceptado. Gusta, cae simpático y nadie se opone porque sí a recibir dinero, menos si encuentra un justificativo para aceptarlo. Tomar dinero de la calle no incomoda. Todos somos jóvenes para ponernos de rodillas y abrazar la fortuna. El dinero sucio no deja de ser dinero, y no suele importarnos qué tan sucio está, siempre y cuando se encuentre por ahí, dando vueltas, cerca o accesible. Pero el dinero sucio no es dinero con sangre. La sangre sí molesta, le da otro tinte al color del dinero, que ya deja de ser dinero para volverse un pase libre hacia algo, que como el dinero, estará chorreante de sangre y quién sabe de qué otras cosas. El dinero con sangre ya no seduce tanto. Dinero con sangre mejor ni tocarlo. Aunque algunos lo intenten y contengan respiración, flema y espanto, llega un momento en que la sangre resbala por las manos y eso lo hace cada vez menos atractivo. Haga la prueba en su casa. Vacíe sus bolsillos, tire un churrasco fresco sobre los billetes amontonados, ahora pruebe tomar el dinero como si nada. No puede, ¿vió? El dinero tira, pero la sangre también.-
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(imagen extraída de aquí)

lunes, 19 de abril de 2010

disparos de lucidez: #46

Que se sepa: mi cumpleaños termina de terminar cuando en casa dejamos de comer hasta la última empanadita de copetín que mamá preparó para el evento familiar, y eso acontecerá de aquí a dos semanas, apróx.-