martes, 20 de abril de 2010

rodillas

La gente no le teme al dinero. Es papel. Huele bien. Está socialmente aceptado. Gusta, cae simpático y nadie se opone porque sí a recibir dinero, menos si encuentra un justificativo para aceptarlo. Tomar dinero de la calle no incomoda. Todos somos jóvenes para ponernos de rodillas y abrazar la fortuna. El dinero sucio no deja de ser dinero, y no suele importarnos qué tan sucio está, siempre y cuando se encuentre por ahí, dando vueltas, cerca o accesible. Pero el dinero sucio no es dinero con sangre. La sangre sí molesta, le da otro tinte al color del dinero, que ya deja de ser dinero para volverse un pase libre hacia algo, que como el dinero, estará chorreante de sangre y quién sabe de qué otras cosas. El dinero con sangre ya no seduce tanto. Dinero con sangre mejor ni tocarlo. Aunque algunos lo intenten y contengan respiración, flema y espanto, llega un momento en que la sangre resbala por las manos y eso lo hace cada vez menos atractivo. Haga la prueba en su casa. Vacíe sus bolsillos, tire un churrasco fresco sobre los billetes amontonados, ahora pruebe tomar el dinero como si nada. No puede, ¿vió? El dinero tira, pero la sangre también.-
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(imagen extraída de aquí)

2 comentarios:

Le0 dijo...

Una interesante prueba por realizar, la sangre y el dinero; es como la muerte y los impuestos, me dejas pensando, me dejas...

Jota dijo...

La verdad es que estoy anonadada con las cosas que escribis. El otro dìa justo deje tirados en la calle 100 pesos. ¿Esta bien no haberlos levantado? ¿Esta bien si los hubiera levantado? No sè. Pero de golpe el dinero para mì no era importante. No esos billetes.No sè