jueves, 22 de abril de 2010

erógeno

Volviste con él: me juraste que no lo harías, divulgaste hasta lo más intimo de sus miserias en la cama y por el contrario, te acercaste a mis bondades, amenazaste con aparecer en la fiesta de 15 de mi hermanita y me obligaste a poner al tanto a mi mamá de que a vos no te gusta el pescado -como advertencia por si se te ocurría caerte de sorpresa-, y pese a todo, a tus promesas de adicto en rehabilitación y a que nutriste tu discurso diario a base de despotricadas contra su intolerable nivel de infidelidad e hiperhidrosis, no conforme con que roncara, con que te hayas rebajado a vociferar en cada esquina tu vida horrible con un tipo más horrible incluso que tu propia vida, insatisfecha con tu condición de mujer sola post 30 sin hijos, volviste con él. Sólo me queda pensar que la remake de tu fracaso es una muy alevosa tocada de orto hacia mí, pero no me refiero a esas tocadas de orto que sabés que me gustan -acercamiento erógeno, nalgadas en pleno pre play, antesala de un sexo exquisito y a la puerta del sadomasoquismo-, hablo de un pellizco, más parecido a una patada en el orto que a una caricia, un gesto imprudente y de la más baja estofa, actitud que te vuelve inverosímil, una mujer de manual, ridícula, un bufón de canal de cable, a vos te vuelve todo eso y a mi me torna un resentido y a mucha honra.-
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(imagen extraída de aquí)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sos genial!

Florencia dijo...

Gracias por el saludo en facebook. Veo que por acá las cosas siguen igual de bien escritas. Beso!
Flopi.

El Varón de Bairesburgh dijo...

Clap clap. Y no chas chas.
Muy bueno.