miércoles, 2 de junio de 2010

peronista

El invitado peronista baila el carnaval carioca pero también come canapé de palmitos y salsa golf. Tiene ese mérito camaleónico, meteórico, eufórico, que muchos desprecian y tildan de clientelar, regular, mastercár. El invitado peronista saluda con un abrazo, da la mano y guiña el ojo, pero también cabecea para arrimarse a pasar. El invitado peronista es más peronista si tiene barriga de bon vivant, amante en descenso y los primeros botones de la camisa desabrochados. El invitado peronista puede llegar a autoinvitarse, porque él es así, un tipo macanudo, un compañero, digamos. Suda aunque haga frío y siempre tiene una anécdota para contar sobre algún bribón conocido, porque el verdadero invitado peronista es un ser sociable, de esos que adentrada la noche en copas, si te falló el mago o incluso el brasilero que hace el show de capoeira en la fiestita de 15 de tu ahijada, el invitado peronista no tiene ni el menor problema en improvisar un compacto de chistes de salón, y en el medio te mecha uno verde, cosa de darle su toque peronista, un toque picarón, pero siempre ubicado. Y ya que hablamos de fiesta, y de carnaval carioca y de canapés, no hay fiesta peronista en la que no se cante la marcha del General, porque sino, para qué carajo nos juntamos si no es para pararnos sobre la silla, agitar los pañuelitos blancos, vatir los dedos en V y arengar al sentimiento que bien supo destacar la vieja gorila de Mirtha Legrand, sin siquiera pensar que serviría de módico instructivo para los peronistas: El público se renueva, muchachos.-
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(imagen extraída de aquí)

2 comentarios:

Victoria dijo...

"Los muchachós peroniiistas... todos unidos triunfaremos..."

Agus dijo...

Me encantó! Hace un montón que no te leía, pero como siempre un gusto :)
Besos