
Me vendiste un container de humo y yo te lo compré.
Inspección de billeteras, mejicaneada, metida de perro, gato por libre, carne podrida, bicicleteada, llamalo como quieras: me estafaste, con todas las letras, me embromaste, engrupiste, zarpaste.
Pero me hago cargo. Es verdad, no me estafaste porque yo lo sabía -en el fondo lo sabía, todos dicen eso, queda bien decirlo, uno se siente un poco menos idiota al mencionarlo aunque produce el efecto contrario.
Yo confié, soy un pelotudo.
¡Ay! Pero qué gran pelotudo.
Sos igual a todas: siempre quise decir eso.
Pero todavía crees que no lo sé.
Vos quedate con tus tiroteos, yo me quedo con mis amigos.
Así estamos bien.
A mano.
Sin rencores.
Empate.
Los penales que los pateen el resto de los pelotudos con los que salís.
Yo soy pelotudo, pero no pateo penales.
No cuando estoy triste.-
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(imagen extraída de aquí)