
La mujer de mi vida se tiñe las canas en el baño que está al fondo de la dependencia de servicio.
Es una de las pocas mujeres que no amenaza con dejarme.
No atenta contra mi promiscuidad literaria. Finge que cada cosa que hago, es interesante y le encuentra un sentido.
La mujer de mi vida tiene el mismo perfume desde hace años.
Quiere con exactitud. Entiende mis movimientos. Ataja penales si hace falta, y no se ofende cuando queda en el banco.
La vi tantas veces que de a ratos la olvido. Y ella sabe. Siempre sabe algo que yo no sé.
La mujer de mi vida cocina, plancha, sonríe y hace todo muy bien. Le cuesta pedir perdón. No ve películas en el cable y tiene problemas para leer de lejos. Evita escuchar el inglés.
La mujer de mi vida no es intelectual, ni habla raro ni tiene un gran sueldo. Desconozco cuánto gana. Hace las compras y me trae tomate perita.
La mujer de mi vida se acuesta con el hombre de mi vida.-
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(imagen extraída de aquí)