miércoles, 24 de marzo de 2010

analogía

Miro tu nuca, mujer, y juro por mis deseos más impúdicos que no sé por qué aún no te clavé los premolares en el cuello, con lo que me gusta tu cuello y esa nuca que miro cada vez que puedo, y si por si acaso se te ocurre preguntar por qué siempre te abrazo desde atrás y me quedo ahí, con las manos en tus pechos, no te engañes, no es de cariñoso ni porque busque tocarte, sólo pretendo hacerme amigo de tu espalda y de tu nuca descubierta, nuca desnuda, suave, casi estrecha y necesaria para que me agrades, me cae tan simpática tu nuca muerta que no sonríe ni brilla ni es distinguida, pero qué ganas de tenerla. No me interesa verte dormir, pero intento permanecer en ese terreno casi neutro, lejos de la confusión de la boca y del lugar común de tu sexo ya conocido por todos: me ilusiona creer que no hay hombre que se haya fijado en el detalle de tu nuca y sus lunares, la geometría de un segmento tan carismático y trivial como tu nuca de nada, nuca de nuca que no tiene nombre ni analogía. Será por eso que allí me quedo. No es por tu nuca que me quede, pero es una gran razón para no perderte de vista.-
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(imagen extraída de aquí)

3 comentarios:

El Varón de Bairesburgh dijo...

Un canto a la nuca y al amor.

ceci dijo...

nadie nuca nada.

F dijo...

Leí "Miro tu nuca" y escuché, con voz engolada y gruesa, "Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca", y pensé que el texto seguiría "miro tu nuca, con los ojos miro el borde de tu nuca".

Menos mal.

Abrazo