martes, 2 de marzo de 2010

green

De ahora en más, sólo voy a salir con mujeres embarazadas o mujeres que parezcan estarlo. Cualquier pancita que ande por ahí, dama hinchada que se prive del Activia y niño por nacer en su hogar primero, señoras y señores, ahí estaré, listo para seducir y pasearme de la mano. Salir con una embarazada es genial: no hacemos filas en el cine 3D -puedo llegar a la hora que se me antoje e interponerme entre los espectadores y el acomodador en cualquier segmento de la interminable cola-, las viejas me sonríen porque creen que soy el padre, los mozos se apresuran en traer la comida y no se ofenden si uno deja propinas miserables porque entienden que ahora que hay que mantener a tres bocas, las cosas van a ponerse difíciles y hay que hacer economía. Puedo tener cualquier tipo de temor o preocupación absurda y la gente me justifica con la idea de claro, es padre primerizo. Es más, al andar en auto, me tomo el atrevimiento de insultar a uno y cada uno de los taxistas y colectiveros de Capital Federal y alrededores. Nadie se violenta con un hombre que va con una embarazada. Nadie quiere una viuda encinta. Puedo escurrirme en cada reunión de trabajo, familiar o bodoque diario, con la excusa del disculpen, tengo que irme, ustedes saben...mi mujer -¡ups! quiero decir, mi novia ¡ups! me refiero a una amiga- embarazada me necesita, y todos te creen, porque es sencillo: salir con una embarazada es la green card a una vida sin necesidad de que a uno le hagan tantas preguntas de más.-
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(imagen extraída de aquí)

4 comentarios:

rocio Recaño dijo...

porque ante tantos beneficios los hombres con embarazadas se quejan tanto?

rocio Recaño dijo...

http://www.flickr.com/photos/juanbautistatl/3658716222/


ah,
me encanto eso.

Soy peregrinaperla dijo...

vos decís?

buscandovidazen dijo...

Habrá que conseguir una pancita plástica como la de BArbie... para la madre soltera también hay tantas delizadezas??