martes, 23 de marzo de 2010

santafesina

Los esposos se deben mutuamente fidelidad, asistencia y alimentos: eso, mi vida entera, estudiante de Marketing de facultad privada, seductora a mansalva, corazón de arroz ayurveda, es el artículo 198 del Código Civil, que entre otras cosas, te obliga por ley a no estar montada inexorablemente de jueves a domingo sobre los parlantes de las discos menos pulcras en la vanguardia de la cumbia santafesina, colgada del caño que chorrea un aceite espeso y en poses que con muy poco detalle pasarían por indecorosas, con tus minifaldas de jean que tanto le reprochás a mis compañeras del trabajo, y ese escote que sólo usás para partir de gira hacia el infinito y más allá de los livings en las casas de nefastos personajes desconocidos y usuarios ocasionales del Viagra más berreta que venden al por mayor en las farmacias truchas ubicadas con pretendida relevancia en las cercanías de las estaciones de tren, lugares inhóspitos y de gente mal trecha, de bebida mal habida y de tugurio espurio, allí donde se confunde la peste y la miseria, y donde vas a parar cada vez que te fugás de casa, a esta altura sin excusas ni reparos, que vos y yo ya no tenemos nada que ver, que las cosas se disolvieron por determinación propia, que no funciona ni nunca funcionó y que no hay Derecho ni derecho que nos vuelva a conglomerar bajo la misma trinchera sin tregua.-
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(imagen extraída de aquí)

1 comentario:

Jota dijo...

QUÉ genial.
qué