viernes, 18 de septiembre de 2009

bodas (II)

Luego de una -pequeña- limpieza con descartes más que necesarios, el panorama se había aclarado: pasado el fino y muy falible criterio de selección, sólo tres mujeres quedaban en carrera. Una periodista -que llamaremos "Alfa"-, una estudiante de psicología -"Beta"-, y una vendedora de ropa de la Bond Street -"Gama"-, se trenzarían -sin saberlo- en una competencia encarnizada y casi violenta. Cada una vendría a cenar un día -lunes, martes, miércoles-. Mamá cocinaría lo mismo durante tres cenas: pollo a las dos olivas con puré de batatas. Entonces, cada mujer tendría un sólo disparo involuntario, una sola oportunidad de acompañarme a la fiesta. Pese a que la familia no estuvo muy de acuerdo con el proyecto -"Me parece un exceso", confesó mamá-, padres, hermana y hermano aceptaron: no tenían otra alternativa. Querían la novia del hijo mayor, y la tendrían el jueves, día en que comunicaría mi decisión última. A fin de cuentas, para el día de la fiesta, nadie se acordaría del incordio que hicimos para que yo no estuviera solo en la mesa principal. Al momento del brindis -choque de copas con champagne, torta de tres pisos, mamá emocionada y papá borracho y con la corbata en la cabeza- seríamos una gran familia monogámica, normal, coherente, responsable y de buenos cristianos.-
.
.
(imagen extraída de aquí)

7 comentarios:

Marina dijo...

pobres chicas

¡Jotapé! dijo...

¿porqué pobres? yo no desconfiaría así de la calidad del pollito abatatado de la mamá del señor.

Sabrina dijo...

Qué mal que no tenga nada bueno para rescatar de una sola, algo que él mismo encuentre en una, para poder elegir a la "indicada" y recurra a la cena comparativa. Mamá tiene razón.



Saludos amiguísimo, en qué andarás...

Santa Clara dijo...

y vos por que estas tan seguro que las tres van a querer acompañar al nene, prestarse al juego, aceptar ser "esa" novia que vos ncesitas? Cuanta confianza que se tiene sr!!

Una sola dijo...

Somos mucho más que dos.

Suela dijo...

Hacé gritar a las viejas conservadoras! Andá con la que sea más gata. En esa boda con una meneeeeta de bufanda en lugar de pollera, me estallaría viendo las caras de las viejas. Quizás te guste otra, pero te vas a reir hermano...

El Varón de Bairesburgh dijo...

Siga probando!
Mientras tanto, pasate a leer "El hombre histérico".
Saludos!