viernes, 14 de noviembre de 2008

rococó

Caíste después de tanto tiempo: pasaron meses, tal vez años, y abriste con la misma llave que te dí esa vuelta en casa de tus viejos. Te había dado el llavero con una foto mía -primer plano, y del revés, el escudo de Boca- y te dije vení cuando quieras. Parece que te lo tomaste muy en serio: viniste cuando quisiste, ¿cuánto tiempo habrá pasado? meses, años, qué se yo hace cuánto, pero llegaste con pompa rococó y glamour y me encontraste en zoquetes, calzoncillo y camiseta, a medio terminar el pollo al horno con papas y con la manopla para no quemarme. Qué hacés, atinaste a decir. Pollo con papas, pero no te referías a eso. No pude preguntarte qué hacías vos ahí, en mi casa, que llegabas otra vez a llenarme los ceniceros de porquerías, a rayarme los discos, a esconderme caramelos en el Winko, a comerte mis galletitas, a desparramar mis fichas de dominó, a bardearme los libros y a sacarme las pilas del control remoto para ponérselas a tu cepillo de dientes eléctrico. Sólo llegaste, está todo como siempre, disparaste -¿o me lo preguntabas?- y yo que siento el pollo quemarse, está todo como siempre repite tu sonrisa y yo que no sonrío y veo que te das vuelta y te encontrás con Ella.-
.
.
(imagen extraída de aquí)

1 comentario:

H dijo...

me gusto el Invierno jaja
groso muy groso todo como siempre

salutes desde SCI TERROR
H