viernes, 7 de noviembre de 2008

tranquera

No vas a volver a pensar en mí. No porque yo lo digo, sino porque todavía pienso en vos: de a ratos, me acerco a tus pagos y toco la campana, aplaudo en la tranquera, sólo se me acercan los perros y sus moscas, pero de alguna u otra forma yo sé que vos te das cuenta. Yo sí voy a recordarte: obrero que deja un muro a medio terminar, obrero que deja una cumbia a medio componer. ¿Por qué? Y no puedo ni odiarte, ¡la puta madre!, ni tenerte rencor puedo, porque hiciste todo bien: me ilusionaste, me vendiste Cinema Paradiso y compré, después cuando ya la tenía me la cambiaste por La vida es bella, pero todo bien, yo seguro habré hecho algo parecido alguna vez, sin darme cuenta, alguna vez, y ahora me vuelve. Y yo que creí, pensé, me equivoqué con la playa, las vacaciones y algunas perdices que soñé con vos. Un boludo. Pero un boludo con Norte y códigos, a no engañarse. Pero boludo al fin, y eso no quita que mientras yo me hiciera la Roma vos estuvieras en Ibiza, que yo eligiera perfumes para vos y vos excusas para no estar. Y bueno, ajo y agua, diría la nona -que Dios la tenga en la gloria-, y a vos que Dios te tenga para el cachetazo, que un cuentito de este tipo no se le hace a un tipejo de esta calaña, y que te vuelva, como un boomerang, te vuelva multiplicado, qué digo multiplicado, triplicado, o por cien, por mil, que te vuelva para que vuelvas conmigo.-
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(imagen extraída de aquí)

1 comentario:

Victoria Viajera dijo...

Las cosas y la gente sólo vuelven cuando uno se acerca. El boomerang caerá del otro lado de la tranquera, amiguito. No sea cobarde y arrime.