martes, 2 de junio de 2009

invierno

Quererte siempre fue tan fácil: hacerlo me queda cómodo, lo que no me queda del todo cómodo es ir hasta tu casa, porque está medio a trasmano de la mía, pero no importa, por vos camino, hago dedo, troto bajo la lluvia, y sabés lo que me molesta trotar. Quererte no me cuesta nada. ¿A vos te cuesta leer el diario, dejar que se abra esa ventana en invierno, ponerte perfume para salir de noche? Bueno, a mí lo mismo, nada más que con quererte, que si bien es un riesgo -montaña rusa psicodélica- resulta muy agradable. Por eso ahora hago el camino a tu casa de memoria. Me abrazás en la puerta: intento quedarme contra tu pecho, es casi tan cómodo como quererte. Subida a ese escalón parecés más alta. Y yo acá, con mi capucha puesta y sin besarte, me siento tan idiota. Pero no faltará oportunidad. Eso es lo que dicen todos los que se quedan con las ganas. Es más fácil pensarlo así. Casi tan fácil como quererte de esta manera medio pavota.-
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(imagen extraída de aquí)

5 comentarios:

Perla dijo...

cuándo querer no es un riesgo?

MSR dijo...

si se habrá sentido así una... ja

MQDLV dijo...

Querer nunca es cómodo, creo. Mirá, ayer veía una serie por televisión que terminó con una frase que decía más o menos así: "Cuando uno deja que alguien le importe, lo decide, sabiendo que es alguien más que generará dolor, alguien más a quien va a perder". Estoy de acuerdo. Pero linda la imagen de la puerta y la capucha.

JBL dijo...

Es por lo difícil que resulta encontrar comodidad al querer que cuando lo logramos afrontamos los riesgos. Y está bueno.

Floraa.. dijo...

Como nos gusta ir contra la corriente, a veces, vamos contra nosotros mismos. Sabes que de tal persona no te podes enamorar, pero ¿Cómo vas a tener razón?...ah no no, yo me enamoré igual!..-.-

Kisses, sweetheart!


flor...